Mau y Ricky – Maestros de la Sutileza

by Luisa Andonie 723 views0

Muchas canciones latinas transmiten a través de su ritmo, unas ganas irreprimibles de bailar. Pero es un tesoro, la canción que provoque además, el deseo de analizar, de repetir hasta descifrar cada verso, saborear cada palabra.

Mau y Ricky, hijos del mítico Ricardo Montaner logran ambos—casi un imposible. Enlazan palabras cotidianas junto con palabras literarias para construir una poesía sin tiempo. Aparte del romanticismo, encienden en su música un desafío juvenil.

La deliciosa tensión en su música es un reflejo natural de la dualidad de los hermanos. Con chaqueta militar, camisa de jeans, y botines de cuero, aprovechan cada oportunidad para expresarse. Ricky, con un tatuaje asomándose por la orilla de su manga, y anillos bailando cuando arpegia la guitarra tiene una voz texturizada. En cambio Mauricio, con su cabello largo en moño demuestra su inteligencia a través de su sencillez e introspección, así como la suavidad de su cantar.

La música captura este complemento de personalidad ya que es simultáneamente dulce como alfajor y pícara como sorbos de licor. Decoran su estudio de música, llenándolo de calor y textura, con adornos artesanales, obras de arte de amigos, y cortinas oscuras orientales. En ése oasis nacen sus canciones y sus metas, y en él reciben a sus huéspedes con la hospitalidad de caballeros

Su próximo álbum Arte tendrá variedad de baladas íntimas y canciones bailables. Una de ellas, llamada “Juré” nació de un momento de inspiración profundo, en el que Mauricio compuso él solo con su guitarra. También tienen canciones como “Voy Que Quemo,” que seduce con musicalidad de guitarras, trompetas, y tambores.

Con “Voy Que Quemo” demuestran una capacidad de jugar con palabras e insinuar con sentidos disfrazados. Incluso, tiene una palabra explícita–lo cual no es común en canciones en castellano, encajando con la travesura del resto de la canción.

“Porque ellos si pueden y nosotros no?” pregunta Ricky con una rebeldía propia de él, explicando la injusticia de que los músicos en ingles si gozan de poder usar malas palabras sin mayor escándalo.

Componiendo desde los quince años, Mau y Ricky han llegado a la cima de la industria, colaborando con los grandes. Sin embargo, dicen que se proponen a constantemente aprender y evolucionar.

“Los músicos que más admiro son aquellos que no dejan de aprender,” dice Mau con la emoción tanto de un profesional como de un fan.

Analizan canciones, literatura y poesías a un nivel de estudio profundo, buscando definiciones de palabras desconocidas para crecer su vocabulario y con ello, su capacidad de expresar.

“La misión del artista es de saber todo sin perder la identidad,” dice Ricky.

A pesar de tanto estudio, las canciones suenan naturales, suenan ellos. No hay palabra que esté de más, ya que hasta el “nena” al final de la frase refleja su espontaneidad. Su meta es representar el sentimiento universal del amor, ingeniando imágenes nunca usadas. Y lo logran.

Cada vez que vuelves a escuchar una de sus canciones, descubres un regalo nuevo, un detalle escondido en la musicalidad o en la narrativa. Sus canciones están repletas de instrumentos y ritmos calculados y metáforas románticas.

La música mantiene un poder de atracción moderno y un impacto de amor a primera vista. Son seductivas en el poder decir mucho en lo que no dicen. Maestros de sutileza, consiguen lo que intentan: causar el mismo efecto que su música favorita, “música que hace pensar.”

Tickets para su concierto que forma parte de Festival Miami en University of Miami, disponibles aqui.